He querido escribir este “post” a raíz de la presentación de Toni Robres en el pasado VLCTesting de Valencia (presentación titulada “¿Es posible encontrar al tester perfecto?“) en la que hablaba, entre otras cosas, sobre la importancia de las “Soft Skills” en nuestro sector. Tampoco quiero entrar en el detalle teórico de todas ellas ya que no soy ningún experto en la materia, sino que simplemente me gustaría dar mi perfectiva personal y como me han ayudado en mi día a día como Quality Assurance.

¿Qué son las Soft Skills? se considera “Soft Skills” al conjunto de capacidades que permiten que un profesional se relacione mejor en el trabajo, que pueden ir desde el liderazgo, trabajo en grupo, habilidades de comunicación, habilidades para resolver problemas, habilidades para trabajar bajo presión o habilidades para adaptarse al cambio (Change Management)…etc…es decir, habilidades sociales. Mientras que las “Hard Skills” serían todas aquellas habilidades que hemos aprendido durante nuestra formación académica…como lenguajes de programación, metodologías de testing, diseño estructurado, diseño de procesos, UML…etc.

Partiendo de esa definición normalmente un “Test Engineer”, “Test Manager” o “Quality Assurance” tiene que trabajar en equipo. Es raro que trabajemos solos o aislado, siempre perteneceremos a un equipo…un equipo formado por personas (analistas, project managers, arquitectos, desarrolladores, product managers..etc, etc). Por tanto debemos tener en cuenta:

  • Como profesionales y responsables de la calidad de un producto tenemos que ser políticamente correctos. Tenemos que tener mucho tacto a la hora de hablar con los equipos de desarrollo, a nadie le gusta que le digan que su trabajo está mal hecho o que lo están haciendo de forma incorrecta, por tanto debemos de tener mucha empatía y usar nuestras “Skills” de comunicación correctamente para que nadie se sienta ofendido o atacado.

  • La calidad no debe ser impuesta. Lo peor que podemos hacer como Test Managers o como QA Managers es imponer la calidad sin más, simplemente porque sois los responsables de la calidad del proyecto. Con ello lo único que conseguiréis es que la gente os pierda el respeto y no os haga caso. Una vez más las “Soft Skills” son nuestra principal arma.
  • Es muy importante aprender a gestionar los cambios. Los proyectos cambian continuamente, es un hecho, debemos vivir con ello y gestionar esos cambios de la mejor manera posible. Un cambio tiene como objetivo que las cosas sean diferentes, así que cuando ocurre un cambio las personas pasan por diferentes fases: Negación – “Esto no es relevante para mi trabajo.”, Enfado / Resistencia – “Yo eso no pienso hacerlo”, Exploración – “Tal vez sea interesante y lo pueda usar en mi trabajo diario”, Compromiso – “Esto funciona para mí y para mis compañeros.”

    Pues bien, siempre que hagáis mejora continua, implantación de nuevos procesos, implementación de herramientas…etc, os encontraréis con esta curva. La clave es que no todos pasamos por la curva de misma manera, es decir, unos lo llevan mejor que otros. ¿Qué podemos hacer al enfrentarnos a esta situación?:

    1) Siempre que implantéis alguna mejora hacerlo en un proyecto piloto. Seleccionar un proyecto estable, que no sea demasiado complejo. Esto permitirá a la gente adaptarse mejor al cambio y asimilarlo lentamente. Un proyecto piloto nos permite obtener datos al final del proyecto y ajustarlo a las verdaderas necesidades de la gente, es decir, aterrizar lo que en un principio era todo teórico en algo que realmente es la realidad del proyecto.

    2) Identificar a los líderes y buscar aliados. Convencer de la necesidad de un cambio no es tarea fácil, se necesitan grandes dosis de liderazgo. Para ello es necesario que identifiques a las personas que son claves en la organización y explicarles e involucrarles en el cambio. Si esas personas “compran” el cambio te ayudarán a influir sobre otras personas.

    3) De la misma forma que has identificado a los posibles aliados, identifica también a las personas que crees que pueden “dinamitar” el cambio. Esta es una barrera que debe ser eliminada si queremos conseguir nuestro objetivo. Si las personas que intentan dinamitar el proyecto tiene una gran influencia en la organización, tenemos un problema. ¿Cómo resolverlo? Podrías involucrarles en el proyecto, que se sientan partícipes, pedir su feedback, escuchar sus inquietudes…creo que esa es la mejor manera de ganárnoslos y ponerlos de nuestro lado. En caso de no ser influyentes, yo los aislaría, tarde o temprano verán que para el resto de personas el cambio es positivo y ellos no tendrán más remedio que ceder en su empeño y unirse al cambio.

    4) Como dije en el punto anterior, haz partícipe en el cambio a la gente que no sólo puede aportar valor sino que además puede influenciar al resto. Esta personas que probablemente sean de poco influencia, nos pueden ayudar mucho haciéndoles partícipes de nuestra iniciativa. Se sentirán escuchados y estarán motivados a asumir y liderar el cambio.

    5) Comunica, comunicar y comunicar el cambio. Al principio, durante y después del cambio. Que la gente esté informada en todo momento de lo que está pasando, sean del nivel jerárquico que sean, desde el manager hasta los programadores. Que luego no te digan eso de: “yo no sabía nada, a mí nadie me había dicho nada”. Haz sesiones informativas con cada uno de los equipos y responde sus dudas o inquietudes.

  • Habilidades comunicativas, hablar en público. Es importante quitar el miedo a hablar en público. Como responsables de la calidad de un producto os encontraréis en la situación de que tenéis que dar formación a los miembros de vuestro equipo en una nueva herramienta, o que tendréis que explicarles un nuevo proceso o la aplicación de una nueva metodología. Realmente somos negociadores, tenemos que convencer a la gente de los beneficiosos de la calidad y tenemos que sonar convincentes en nuestras explicaciones. Como comentaba en uno de los puntos anteriores, la calidad se tiene que vender y no imponer.

Estos son sólo algunos ejemplos que muestran como las “soft skills” nos pueden ayudar en nuestro día a día. En resumen, si aún no has empezado a trabajar tu “Soft Skills” ahora es el momento. Realmente lo agradecerás a lo largo de tu carrera profesional.

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