Estoy trabajando en una empresa con productos (soluciones informáticas para la gestión de empresas) líderes en el mercado.

Desde mi puesto de trabajo (Responsable de QA -ingresé a la empresa hace 6 meses-) he podido vivir de cerca las múltiples incidencias y la creciente reincidencia en errores en el ciclo de vida del producto.

Como equipo de QA, solemos exigir un mínimo de respeto a los protocolos y procesos aplicables al desarrollo y entrega de la versión, pero siempre hay un “coste de oportunidad” (salida al mercado y adelantamiento a competidores), así como también, la variabilidad de lo definido como “estratégico” a nivel corporativo. Entre otros temas propios de la cultura e historia de esta empresa.



Todo ello conlleva a tener en cada salida de versión una mayor inseguridad respecto a los niveles de calidad del producto en la calle. Mayor volumen de pruebas, menor conocimiento de las afectaciones de los cambios, menor cantidad de horas para QA, e igual número de recursos humanos, son una combinación muy peligrosa para una certificación de calidad.

El tema entonces es: ¿como conseguir la calidad mínima (visión cliente) en cada lanzamiento de versión?

Se me ocurre por comenzar a trabajar insistentemente en el obligatorio seguimiento de los procedimientos de desarrollo (incluyendo pruebas a ese nivel). Sabemos que a mejores (y aplicados a conciencia) procesos, mejores productos obtenemos (filosofía CMMi, best practices ITIL, etc.). Desde QA hacemos parches a las falencias de otros equipos (y de la política de empresa en general) y además insistimos en la necesidad de la automatización de ciertas pruebas, así como, la formación en el conocimiento de la estructura de las aplicaciones y sus posibles afectaciones en un cambio (por mínimo que éste sea).

Alguna idea/propuesta/sugerencia?

Saludos,
Juan Carlos Peláez